Seguramente, en mis años mozos, poco curtido en la piel de toro, e inexperto conductor, también me encantaba usar los antiniebla en cuanto oteaba una brizna de nube baja. Después, una temporada viviendo en Valladolid y viajando por CyL, y otra yendo y viniendo de Madrid a Toledo, me enseñó lo...
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