El Reglamento 461/2010 de la Comisión Europea establece que las condiciones de garantía de un vehículo no pueden verse afectadas por el hecho de realizar el mantenimiento en un taller no oficial. El fabricante no puede negarse a cubrir una avería simplemente porque hayas llevado el coche a revisar a un taller independiente en lugar de al concesionario de la marca.
Eso sí, hay que tener en cuenta que para poder hacer uso de la garantía después de haber ido a un taller de terceros, el fabricante pedirá las facturas de los mantenimientos, que serán la única prueba de que se han realizado correctamente. Guardar esas facturas no es opcional. Es imprescindible. Y para concluir, lo ya sabido en cuanto a utilizar aceites y repuestos establecidos por la marca.